20.02.2018
SOBRE HUELGAS FEMINISTAS

En asuntos tan polémicos como el machismo, la igualdad o la violencia de género, sometidos a un machaque informativo continuo suele haber mucha predisposición a entender lo que se quiere entender y poca para comprender lo que se quiere realmente expresar, ¡son las cosas de la comunicación de masas!. Aun a riesgo de perecer en el intento me arriesgaré a adentrarme entre los claroscuros de esta lucha sistemáticamente ideologizada. Hagamos un breve repaso de la historia del feminismo.



 
En asuntos tan polémicos como el machismo, la igualdad o la violencia de género, sometidos a un machaque informativo continuo suele haber mucha predisposición a entender lo que se quiere entender y poca para comprender lo que se quiere realmente expresar, ¡son las cosas de la comunicación de masas!. Aun a riesgo de perecer en el intento me arriesgaré a adentrarme entre los claroscuros de esta lucha sistemáticamente ideologizada. Hagamos un breve repaso de la historia del feminismo.

La primera ola del feminismo, denominada feminismo ilustrado, no se puede considerar como un movimiento organizado, pero incluye pensadoras como Olympia de Gougues, que denunció el carácter misógino de la propia revolución francesa y llegó publicar la “Declaración Universal de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana” en 1791. 

La segunda ola del feminismo, denominada feminismo de igualdad, surgió al amparo de las revoluciones liberales de1848 y estaba representada por el movimiento de las sufragistas, un colectivo cuya lucha se centró en  la igualdad de oportunidades sociales, en el derecho al voto, el derecho al divorcio y en la obtención  la mayoría de edad política y social –en esos tiempos la mujer era tratada legalmente como una menor de edad bajo la tutela del varón- este feminismo consideraba al hombre como un igual, como un compañero de viaje con el que debía de vivir en igualdad, por lo tanto, además de reivindicar los derechos de la mujer, luchaba por causas comunes no relacionadas directamente con el sexo - los orígenes del sufragismo norteamericano, por ejemplo, se encuentran en la lucha contra la esclavitud, y no sólo contra la esclavitud de las mujeres como sucede hoy en día – el feminismo igualitario se gastaba el arrojo no sólo de luchar por los derechos de las mujeres, sino de protestar, por ejemplo, para que los hombres no fueran carne de cañón en  guerras tan terribles como la I Guerra Mundial  -recordemos que los hombres que protestaban contra la guerra corrían el riesgo de ser fusilados- .

La tercera ola del feminismo, imperante en la actualidad, es el llamado feminismo radical o de género, cuya esencia teórica se basa en el traslado de la teoría marxista de la lucha de clases transponiéndola a una “lucha de sexos”, donde el hombre es el capitalista burgués opresor, y la mujer es la proletaria explotada -esto significa que  ser hombre blanco hoy en día es la máxima expresión de la opresión machista moderna, personalmente es la etiqueta que me ha tocado vivir- . La estrategia para vencer en esta lucha de clases se apoya en el concepto de género, desvinculándolo del sexo: el género es algo sentido y no tiene que ver con la biología, una teoría desarrollada en los años 70 por la ideóloga feminista Judith Buttler, pero cuya semilla había sembrado ya Simone de Beauvoir. El feminismo de tercera ola denosta a la segunda ola del feminismo, afirmando que se trató de un movimiento ingenuo que a la postre le había hecho el juego al hombre.

Es en el marco de esta corriente feminista de tercera ola donde surge la propuesta de huelga feminista del 8 de marzo, que no constituye -ni pretende serlo-  una propuesta realista, efectiva y unitaria para intentar cambiar nada hacia un mundo mejor, sino más bien lo contrario, azuza de nuevo el fantasma de la guerra entre los sexos. La realidad es que hombres y mujeres habitamos en el mismo planeta, compartimos vidas, familia y sociedad, que ambos sexos  padecemos de diferente forma los problemas derivados de nuestra civilización, ambos debemos luchar en causas comunes.
Analicemos someramente algunas propuestas de la huelga y encontraremos entre sus objetivos varias contradicciones y vagas proposiciones.

"Las mujeres tenemos un papel primordial en la lucha contra del cambio climático y en la preservación de la biodiversidad”… "Las guerras son producto y extensión del patriarcado y del capitalismo para el control de los territorios y de las personas". Esas son algunas de las razones por las que debe haber una huelga sólo de mujeres. Ellas solas van a arreglar el mundo. Mientras tanto el verdadero poder se frota las manos pensando en la máxima romana de "Divide et impera" que tanto éxito le dio a los emperadores romanos durante siglos. No olvidemos que “el  heteropatriarcado dominante” ha reservado siempre para los hombres el privilegio de morir en guerras absurdas (1.000.000 de muertos en dos meses en la batalla del Somme, en 1914, un frente de solo 43km de infierno donde lo mejor que te podía pasar era morir). Con esto quiero decir que el “heteropatriarcado” nunca favoreció al hombre, sino al poder y que  fue una estructura de dominio creada para el control de lo social, e impuesta en el código civil napoleónico -que inspiró al resto de códigos civiles europeos-  un código emanado de la revolución francesa (una revolución hecha para y por la burguesía, de espaldas al pueblo llano, burgueses y burguesas que eran profundamente misóginos). En dicho código se decía expresamente que la mujer debe obedecer al hombre y que el hombre tiene la obligación de protegerla.

“Gritamos bien fuerte contra el neoliberalismo salvaje que se impone como pensamiento único a nivel mundial y que destroza nuestro planeta y nuestras vidas”. Este feminismo de tercera ola también dice despreciar al capitalismo que le da de comer dinero en abundancia. a partir de los años 70 las grandes empresas y fortunas comienzan a financiar el feminismo, con la creación de centros de estudios sobre la mujer en importantes universidades de todo el país: Rockefeller Foundation,  Carnegie Foundation, Turner Foundation, McArthur Foundation, Kellog Foundation, IBM International Foundation, Hitachi Foudation, sin olvidarnos de la Geroges Soros Foudation, el millonario mas representativo del sistema capitalista. De esas universidades salieron las ideólogas del feminismo, alguna de ellas aquí mencionada.

El patriarcado como estructura de poder está caduco ya y sólo resulta útil para agitar amenazadoramente su fantasma, en lugar de eso, hoy en día parece mucho más efectivo el control social enarbolando la falsa bandera del feminismo y de la igualdad, una causa que viene siendo apoyada por todos los elementos del poder que dice querer derribar (gobiernos, ONU, y grandes fortunas como ya hemos visto, representativas del sistema capitalista que dicen combatir).

“Reivindicamos que el trabajo de cuidados sea reconocido como un bien social de primer orden, y exigimos la redistribución de este tipo de tareas”….“Huelga contra los techos de cristal y la precariedad laboral, porque los trabajos a los que logramos acceder están marcados por la temporalidad, la incertidumbre, los bajos salarios y las jornadas parciales no deseadas”  Se trata de una propuesta  feminista que  reclama la redistribución de las tareas domésticas y la disminución del empleo a tiempo parcial, mientras se opone a la custodia compartida, que les puede otorgar la liberación de su roll de cuidadoras así como  la integración de la mujer en la vida cotidiana en un plano de igualdad, además de dotarlas de la libertad de elegir trabajos a tiempo completo al no hallarse atadas al hogar y a la crianza de los hijos. El feminismo moderno rechaza la custodia compartida, ahondando de manera estratégica todavía más en estas nuevas diferencias de poder -en este caso el poder de utilizar a los niños contra el hombre – sacrificando la libertad de acción de la mujer, con la excusa de que los hombres no saben o no quieren, y de que hay que proteger a los niños de los maltratadores. Como si no existieran mujeres maltratadoras -oficialmente no las hay-.

 ¡Qué lejos queda este feminismo de tercera ola de aquellos inicios de las sufragistas, que consideraban a los hombres como iguales y compañeros y que tenían la sensatez no solo de luchar por sus propios derechos, sino de protestar por causas comunes, a pesar de su propia desventaja en el status social!. Ahora son ellas contra ellos, o viceversa. Se nos ha olvidado la humanidad de las personas, el amor, la fraternidad -que ha sido sustituida por la parcial y excluyente sororidad-. La lucha contra la violencia de género ha quedado convertida en un arma contra el hombre en general -no contra los violentos- sin que exista verdadero interés en combatirla. La realidad queda manipulada por los telediarios, magnificando la desgracia de unas pocas a las que no se les quiere dar una verdadera solución. Se aprovecha para legislar contra todo lo afectivo, despedazando la esencia de lo humano y convirtiendo a las sociedades en un conjunto disgregado de individuos aislados sin conexión entre ellos, dedicados al consumo e incapaces de protestar por razones verdaderas que no sean razones contra el hombre.

Ya dije al principio de este texto que en asuntos polémicos entendemos lo que queremos entender, no lo que se quiere realmente expresar, por eso quiero remarcar ahora que no me opongo en absoluto a la diversidad sexual, que no defiendo el machismo y ni la violencia contra la mujer, como tampoco puedo defender ningún tipo de violencia. Lo que quiero decir es que cuando una causa, por muy justa que sea, queda avalada por un oscuro poder en la sombra, sus razones se pervierten para que pueda ser manipulada con un interés disgregador, que la sexualidad no se está viviendo desde el individuo  - sexualidad que primero debería ser vivida de manera particular para luego reclamar su reconocimiento al poder -  que ahora es el  poder el que le impone la sexualidad al individuo,  que la lucha por la igualdad se está convirtiendo en una herramienta perfecta para anular la libertad de ser en sociedad. En Andalucía tenemos inspectores que fiscalizan el lenguaje usado por los profesores, a los que les está prohibido decir “el alumno”, “el profesor”, que deben ser sustituidos por “el alumnado” o “el profesorado”  -de aquí a la creación de la policía de pensamiento hay solo un paso-. Digo  que la lucha contra la violencia de género -ineficaz hasta la fecha- se ha convertido en la excusa perfecta para vulnerar algo tan básico como los derechos humanos fundamentales en un país que se dice democrático -me refiero a la presunción de inocencia masculina-. Todo eso es más terrible cuando se impone desde una ideología supuestamente liberadora.

Este pasado día 16 de febrero en Málaga, fueron detenidas una madre y una abuela de una niña de dos años que había tenido en dos semanas cuatro fracturas sucesivas de cráneo por maltrato. Todavía estoy a la espera de la repulsa institucional, de los minutos de silencio, de los tres días seguidos en el telediario, de la inclusión del caso en estadísticas oficiales, del informe trimestral de víctimas menores a manos de sus progenitores… nunca llegarán, porque son víctimas de segunda que no interesan a la estrategia de la guerra entre los sexos, las agresoras fueron mujeres y eso desvirtúa la imagen que se da del hombre violento, machista y maltratador frente a la mujer inerme, inocente y básicamente incapaz en todo, que se encomienda en las manos de la protección del estado (eso sí que es patriarcado, oiga) . Se nos ha olvidado que todos somos seres humanos bajo un mismo cielo y que lo que hay que hacer es potenciar hasta el infinito las capacidades de cada individuo para crecer como personas y tener así la fuerza de lanzarnos a por nuestros objetivos vitales para poder ser felices, simplemente felices -hombres y mujeres- por mucho que el poder se empeñe en mantenernos en el enfrentamiento y  la ignorancia .

Pedro Romero, presidente del partido "Igualdad Real"



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